ASAPAR está en Youtube

ASAPAR: Artritis Reumatoide Juvenil (ARJ)

ASAPAR está en Facebook

¿Qué es la Artritis Reumatoide Juvenil?
¿En qué se diferencia la ARJ de una artritis de adultos (AR)?
¿Qué síntomas presenta?
Tipos de artritis juvenil que se pueden presentar
¿Cómo se diagnostica la ARJ?
Tratamiento de la ARJ
La Alimentación
El reposo y la forma adecuada de descansar
Los ejercicios
Juegos y deportes
Adecuar el modo de vida


¿Qué es la Artritis Reumatoide Juvenil?

También llamada Artritis Idiopática Juvenil, es una patología inflamatoria crónica que afecta a niños menores de 16 años y se manifiesta con mayor frecuencia en niñas entre el primer y el cuarto año de edad. Afecta principalmente a las articulaciones, pero también puede afectar a otros órganos, y puede repercutir en el crecimiento y desarrollo normal del niño.
No se trata de una enfermedad infecciosa y ni está producida por el clima húmedo y frío y ni por algún traumatismo que haya sufrido.

¿En qué se diferencia la ARJ de una artritis de adultos (AR)?

La principal diferencia entre ambas es que los síntomas de la ARJ pueden llegar a remitir (en aproximadamente el 50% de los casos) en la edad adulta del niño, mientras que los adultos usualmente tienen síntomas toda su vida.
También, una vez que el niño está en crecimiento, la ARJ puede afectar el desarrollo óseo, cosa que no ocurre con los que se quedaron enfermos en edad adulta. Otra diferencia entre la ARJ y la AR Adulta es el porcentaje de gente que tienen positivo el factor reumatoide. Cerca del 80% de todos los adultos con AR presentan un factor reumatoide positivo, en los niños el factor reumatoide positivo aparece en menos de la mitad de los casos. La presencia del factor reumatoide positivo indica en buena parte que la ARJ continuará en la etapa adulta.

¿Qué síntomas presenta?

Los principales síntomas que presenta son similares a los adultos:
Dolor, hinchazón, aumento del calor en las articulaciones, rigidez y dificultad para realizar movimientos de las zonas afectadas.

Estos síntomas pueden presentarse de forma lenta o puede darse de forma brusca y grave. En este último caso se aprecia que el niño presenta un mal estar generalizado, fiebre alta, manchas en la piel, dolor difuso en piernas y brazos o inflamación en varias articulaciones.

A fin de evitar deformaciones, es importante que el niño sea diagnosticado y tratado adecuadamente en el plazo más corto posible.

Tipos de artritis juvenil que se pueden presentar:

Artritis Sistémica

Se caracteriza por producir fiebre persistente, manchas en la piel (color rosa-salmón que aparecen y desaparecen) y dolor en las articulaciones. La fiebre acostumbra subir por las tardes (llegando hasta los 40o) y bajar por las mañanas. Es frecuente en niños de menos de 5 años.

Produce además un aumento de los ganglios del cuello, axilas e ingles, así como del hígado y del bazo. Algunas veces se inflaman las membranas que rodean el corazón y los pulmones originando pericarditis y pleuritis.

Desde el principio el niño presenta dolores musculares en brazos y piernas (mialgias) y dolores articulares (artralgias) que se acentúan cuando sube la fiebre. La inflamación de las articulaciones puede aparecer días, semanas o meses después, pudiendo ser una o varias articulaciones las afectadas.

En la fase aguda el niño estará postrado, pálido por anemia, perderá peso y se irá debilitando. En este caso se hace obligatorio un ingreso hospitalario a fin de realizar análisis y pruebas a fin de descartar otro tipo de enfermedad. Es fundamental el diagnóstico y tratamiento precoz de la artritis sistémica con el fin de que no se produzcan secuelas.

Poliartritis

Es un tipo de artritis en la cual se inflaman muchas articulaciones (más de cuatro) sin mucha repercusión en el estado general, aunque más adelante aparece cansancio, pérdida de apetito, debilidad muscular y dificultad para realizar movimientos. Las más afectadas son niñas de cualquier edad.

Poliartritis con factor reumatoide

Es la forma menos frecuente (10%), y la mayoría de los afectados son niñas entre 10 y 14 años. Es una poliartritis simétrica y afecta principalmente a las muñecas, articulaciones de las manos y de los pies, y a veces a las rodillas, los codos y las caderas.

Pueden aparecer nódulos reumáticos debajo de la piel, sobretodo en zonas de apoyo, como los codos.

Oligoartritis (o artritis pauciarticular)

Es el tipo de artritis más común. Afecta normalmente a pocas articulaciones (menos de cuatro). Es más frecuente en niñas menores de 6 años.

El niño puede tener una sola articulación inflamada y nunca más tener otra. Otras veces puede venir a afectar una segunda, tercera o cuarta articulación, que con más frecuencia suele ser una rodilla, un tobillo, un dedo o un codo.

Este tipo de artritis no afecta el estado general del niño. En cambio tiene un alto riesgo de producir inflamación en los ojos, lo que se llama "ioridociclitis"o "uveitis anterior crónica". La uveitis ocurre en el 30% de las niñas pequeñas, sobretodo si tienen en la sangre unos anticuerpos antinucleares. Es frecuente que pase inadvertida porque los ojos no se ponen rojos ni duelen. Si el problema no se descubre pronto puede tener serias complicaciones con pérdida de visión e incluso ceguera. Por lo tanto un niño que padezca de ese tipo de artritis debe ser observado regularmente por un oftalmólogo.

Artritis con entesitis

Aparece con más frecuencia en los niños mayores, de más de 10-12 años. Son niños portadores de un factor genético especial, denominado HLA-B27, factor que pueden tenerlo también otros miembros de su familia sanos o con otras enfermedades reumáticas como la Espondilitis Anquilosante.

Las articulaciones más afectadas son las de las piernas (rodillas, tobillos y pies). También es muy característica la inflamación de las zonas de unión del hueso con los tendones y ligamentos (entesitis). Lo más típico es en los calcáneos, lo que produce dolor en los talones (talalgia) al iniciar una caminata. Más adelante puede aparecer dolor en las nalgas lo que significa afectación de las sacroilíacas, que son las articulaciones que unen la columna con la cadera, detectable en una radiografía.

En este tipo de artritis puede aparecer otro problema ocular - la iritis aguda. Los ojos enrojecen y duelen, inflamación que se ve directamente.

Estos pacientes están predispuestos a sufrir brotes agudos de artritis, o artritis reactiva, ante infecciones intestinales con diarrea o infecciones urinarias.

Artritis con psoriasis

Es una artritis que acompaña una enfermedad de la piel llamada psoriasis, en la que la piel se descama y aparecen lesiones puntiformes en las uñas. Es poco frecuente en la infancia pero puede afectar a niños de más de 8-10 años. Otros miembros de la familia pueden presentar psoriasis o artritis.

¿Cómo se diagnostica la ARJ?

El diagnóstico de la ARJ generalmente se confirma con lo siguiente:

Los síntomas: la inflamación de la articulación generalmente dura al menos seis semanas seguidas.

Exámenes de laboratorio: Los exámenes pueden incluir lo siguiente:

  • Exámenes de sangre para detectar anticuerpos nucleares e inmuglobulinas, así como del factor reumatoide.
  • Velocidad de sedimentación globular (VSG) - es una medición de la rapidez con la que los glóbulos rojos sedimentan en el fondo de un tubo de ensayo. Cuando hay inflamación, las proteínas de la sangre se agrupan y pesan más de lo normal, y por lo tanto caen y se posan más rápido.
  • Rayos-X: con los rayos-x se puede observar si hay alguna alteración en una articulación inflamada.
Tratamiento de la ARJ

El tratamiento puede incluir lo siguiente:

  • Medicamentos antiinflamatorios no esteroides para aliviar los síntomas.
  • Medicamentos antireumáticos que hacen que la enfermedad progrese más lentamente (modificadores de la enfermedad), como puede ser el metotrexato.
  • Los corticoesteroides para reducir la inflamación y luchar contra los síntomas severos.

El tratamiento, además de los fármacos, ha de incluir ejercicios, medidas posturales, así como la educación del niño y de los padres, así como la colaboración de todas las personas de su entorno (como los profesores).

La Alimentación

Para la alimentación se puede remitir a nuestra página sobre la Alimentación.

ésta ha de ser normal y equilibrada en hidratos de carbono y proteínas. El calcio de la leche es importante para mantener la fuerza de los huesos. También se puede consumir el sésamo (preferentemente triturado o machacado), el cual contiene mucho calcio.

El niño debe evitar estar gordo pues eso acarrea una sobrecarga innecesaria a las articulaciones.

Los niños con enfermedad sistémica suelen estar inapetentes, con lo que hay que complementar su dieta con aportes proteicos y vitamínicos. También cuando toman corticoides suele venir acompañado una pérdida de masa ósea con lo que es necesario darles un aporte extra de calcio y vitamina D.

N.B.: Los adolescentes no deben fumar ni tomar alcohol.

El reposo y la forma adecuada de descansar.

Los niños con ARJ deben descansar unas 10 horas por la noche y 1 ó 2 horas durante el día.

La forma adecuada de descansar es con los brazos y piernas estirados para que las articulaciones mantengan su posición correcta, evitándose así que se queden rígidas en una mala posición.

La cama debe tener un colchón duro y una almohada baja para que la espalda adquiera su postura normal y el cuello no se quede doblado hacia adelante. No se debe poner almohadas debajo de las rodillas, pues estas pueden quedar flexionadas.

También en ocasiones es aconsejable el uso de férulas para las manos y muñecas durante la noche, a fin de evitar que se deformen. También existen férulas para las rodillas y pies.

Los ejercicios

Los ejercicios son necesarios para mantener y mejorar la función articular y la fuerza muscular.

Hay varias clases de ejercicios: los activos que son los realizados por el propio niño;los pasivos que otras personas ayudan a realizarlos y los isométricos que consisten en contraer un determinado músculo durante unos segundos, pero sin mover la articulación inflamada.

Cuando el niño está en fase aguda de la enfermedad y permanece en la cama, debe realizar tres veces al día un programa de ejercicios pasivos, ayudado por sus padres. Deben ser hechos suavemente sin forzar las articulaciones afectadas, buscando la máxima amplitud que sea posible.

Superada la fase aguda los ejercicios pueden ser activos y combinados con isométricos

También es recomendable aplicar calor húmedo (como un baño de agua caliente) con el fin de aliviar el dolor, la hinchazón y la rigidez articular.

Juegos y deportes

La natación es uno de los mejores ejercicios pues relaja los músculos, las articulaciones se mueven más fácilmente sin soportar peso. También pueden practicar el ciclismo, juegos de mesa como el ping pong. Están absolutamente contraindicados el baloncesto, saltar a la comba, patinar, esquiar o montar a caballo pues producen choques en las articulaciones.

Adecuar el modo de vida

Los padres deben recibir la suficiente información para comprender la naturaleza de la enfermedad.

Los profesores deben conocer el tipo de enfermedad que padece el niño, así como el psicólogo y asistente social (o un terapeuta ocupacional) por si necesita alguna adaptación escolar, así como para su vida diaria.

Esta página ha sido extraída de un folleto sobre la ARJ publicado por la Sociedad Española de Reumatología.

¡CSS Válido! Valid XHTML 1.0 Transitional